sábado, 21 de enero de 2012

Soledad















Soledad nació sola un día cualquiera de un mal año.
Soledad creció sola,
no tuvo ningún hermano.
 No tuvo ningún amigo.
 No tuvo ninguna mano en la levantara
 cuando se caía.
Ninguna sonrisa que ver al levantarse,
día tras día.
Soledad era su propia enemiga.
Se miraba al espejo y nunca se veía.
Sus ojos apagados jamás se reflejaron
en otros rostros
ni en los grifos de ningún lavabo.
Tenía un bonito rostro de color azucena,
boca de fresa,
y ojos canela.
Pero nadie conoció su belleza.

Soledad no tuvo novios ni hijos que la amaran.
Soledad se odiaba.

Soledad murió y
dejando pendiente una vida entera.
Se quedó en la nuestra,
pa'  a ponerla a prueba.

Ahora duerme en colchones
junto a cuerpos que se sienten tan solos como ella.
Vive en las mentes de las niñas huérfanas.
Sueña en los corazones
de las viejas parejas que ya no se aman.
Vuela entre los coches de los que solos,
regresan a casa
sin nadie que los espere para cenar,
para dormir abrazados,
para soñar...

Y por todo eso ahora... Soledad ya no está sola.





lunes, 2 de enero de 2012


Oigo silencio donde ayer sonaba tu risa

Mi dieta habitual


***

En mi vida, hay demasiados quizás.
No puedo alimentarme sólo a base de intrigas e incertidumbres. 
Tengo que cambiar mi dieta. 
Pero me niego a probar los para siempre.


***

"No"

***

Sólo podrás leer "no" en mis ojos. 
Sólo. 
Sólo podrás oír un "no" de mis labios. 
Sólo. 

***


Mal Aliento

***

Es como un regusto amargo, 
como a fuel y a desamor mezclado. 
Es sabor a decepción, 

a cansancios disecados. 

***

domingo, 25 de diciembre de 2011

Al salir de clase.

















Y ya no rugirán las tizas en el aula y las luces encendidas quedarán destartaladas por la ausencia. Las risas borrosas habitarán en la memoria y aquellos momentos que marcaron nuestra historia, no encontrarán jamás el olvido.
Las mesas, más viejas y raídas que nunca, anhelaran cuerpos que las ocupen, que las llenen de vitalidad y sudor. De chismorreos y despiste.
Sagaces, las sillas se volverán a esconder tras los pupitres, hipócritas en su existencia.
El azul no volverá a ocupar la palestra y los versos y los planos ya no tendrán lugar ni espacio temporal. No existirán en días de la semana, como si el alma de una idea hubiese muerto pero, su huella imborrable, aún quemara en las asfaltadas mentes de tan diferentes calibres.
Las verdades recibidas serán rememoradas, los gestos, las anécdotas, las miradas, incluso el encontador nerviosismo de uno de los amantes del Pasado.
Dinamismo e incertidumbre serán obligados a morir en el interior del aula.
Vacío y  Desastre, liderarán la sala.
Y después de todo, solo fue un rato de esta marea que se mece y se descuelga, calándome las primaveras. De esas, de las que siempre me hablabas, aún si darte cuenta.

Como quisiera que pararas en seco.

Por un día me gustaría que pararas en seco.
Que escucharas el crujir de mis pestañas al mirarte.
Que me acariciaras con la mente, solo un rato, al estar pensando en mi.
Que fueras capaz de sentir el aire que desprenden los volantes de mi falda al correr hacia ti, cuando te veo.
Me gustaría realmente que pararas en seco, solo un momento,  de entre todos los días eternos y bulliciosos que nos persiguen como murciélagos en esta tenebrosa noche.

Sé que el tiempo no es tu fuerte pero te enseñaré a controlarlo,  a serle infiel, a engañarlo para amontonar mareas de minutos. Para que , por unos breves instantes, puedas escuchar el aleteo del viento colándose ente mi pelo.
El bostezar de las flores, a media tarde.
El sonreír de los niños.
El masticar de los trenes.
El bullicio de las almas de mi ciudad,
el aullar de las mentes,
el silbido de las gotas que resbalan por mi vaso
al escribirte.




 

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